Pep Guardiola ingresa en la más rancia nobleza como sucesor de Joseph Arthur de Gobineau, con el título de vizconde de… Santpedor. En efecto, Pep Guardiola, llamado por algunos a ocupar, como persona cabal (es un decir) y por todo el mundo respetada (otro decir), la Presidencia de la aún virtual República catalana (la república no existe, idiota, que diría el mosso d’esquadra más sincero y al tiempo más odiado por el ministrín Buch), toma el testigo del ensayista francés autor de la obra “Discurso sobre la desigualdad de las razas humanas”, considerado uno de los formuladores del racismo contemporáneo. Pep Guardiola, santo y seña del barcelonismo, se nos muestra como destellante y resplandeciente luminaria de nuestro irredento indigenismo trufado de tics supremacistas.

Semanas atrás Guardiola, Pep para los amigos, asombró a tutti quanti confesando que sus hijos acudían a la escuela “con chinitos y negros y gente normal”. De tan asombroso aserto no se deduce claramente a cuál de los dos grupos pertenecen sus hijos, si al de los “chinitos y negros” o al de la “gente normal”. O acaso a ninguno de ellos e integran un tercer grupo, el de “los niños, no del Brasil, sino de Guardiola”. Lo que sí queda claro es que, para Pep, chinitos y negritos no son normales.

El de Guardiola no es un caso aislado. Forman legión los próceres de la patria adeptos a postulados de corte genetista y/o racista. Muy a mano tenemos al presidente Torra, por algunos llamado “Chis Torra”. Para el avispado mandatario los catalanes que hablan español chamullan “la lengua de las bestias y tienen un bache en el ADN”. Aquí “bache” equivale a “tara”. Para Oriol Junqueras, en prisión, quien ha declinado cortésmente someterse a la huelga de hambre, o “dieta Biomanán”, promovida por otros de sus correligionarios entre rejas, los catalanes “tenemos nuestro ADN más parecido al de los franceses que al de los españoles”. Y algo de eso debe de haber, sin duda, pues viendo a Oriol Junqueras y a Pilar Rahola uno no puede sino acordarse, por el gran parecido, de un galán como Alain Delon y de una flamígera belleza como Sophie Marceau. Olvida Junqueras que eso del ADN es arma de doble filo, cuidadín con lo que decimos, pues el ADN de la humanal estirpe es muy aproximadamente replicado, dicen, por el de la mosca del vinagre y el del escarabajo pelotero.


Hasta la fecha el personal suponía que las formulaciones racistas en España eran un monocultivo del “bizkaitarra” Sabino Arana, conmemorado con una calle en el nomenclátor de la ciudad de Barcelona, antiguo carlistón que en un rapto de particularismo furibundo fundó el PNV. Lo cierto es que Sabino Arana (no se pierdan, si tienen ocasión, las melonadas que decía el fulano) pasó una temporada en Barcelona y aquí, en nuestra casa, se le desarregló del todo la chola, pues, no en vano aprendió no pocas humoradas y bagatelas de los autores más estrafalarios de la Renaixença, imbuidos de un racismo aborigenista y de un folclorismo romanticoide completamente disparatados. Y, cómo no, gozan todos ellos de las correspondientes placas de mármol en nuestro callejero. La lista de chifletas aludidos es tan extensa que no tendría cabida en este breve y modesto comentario, por lo que recomiendo la esclarecedora lectura del ameno y documentado libro de Barraycoa “Historias ocultadas del nacionalismo catalán”, donde leeremos docenas de muestras, aunque aleccionadoras, no muy edificantes.

A estas alturas, ya entrados en pleno siglo XXI, no creo que sorprendamos a Pep Guardiola midiendo los cráneos del paisanaje por senderos y trochas del Ampurdán o de La Garrocha, o acaso por los alrededores de Santpedor, como hacía el doctor Robert tras el genuino y no contaminado cráneo catalán de pura cepa, que si cráneos mesocéfalos o dolicocéfalos, a saber, pues su intensa vida profesional, al frente del Manchester City, y su vida social, acompañado de su fiel escudero Xavi Hernández, al servicio de emires, sultanes y jeques, es decir, de las satrapías arábigas más tolerantes y democráticas que en el mundo son, fíjate tú, no le permiten dedicarse a esas pesquisas antropológicas de gusto decimonónico tan gratas a su antecesor, a su guía espiritual: el vizconde de Gobineau. “Mis niños van al cole con chinitos, negros y gente normal”…chúpate ésa.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert

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2 COMENTARIOS

  1. Otro del “club de los valores” de los petrodólares. Ex jugador del Al Ahli de Catar (antes Qatar) y ya sabemos a quien pertenece el Manchester City.
    Ya le gustaría ser al susodicho aunque sea un 10% tan ilustrado como usted Don Javier.

  2. No merezco sus halagos, don Carlos… Me asombra, la verdad, que esas declaraciones del amigo Pep, ese espejo de virtudes que nos han vendido hasta la saciedad, y ahora que se saca punta a todo, hayan pasado tan desapercibidas… ¿No es extraño? Admitamos que pudo tratarse de un error al responder una pregunta en una entrevista, sin más, pero me juego un verdejo y un par de gildas a que ese desliz lo comete otro y SOS Racismo y otras similares le montan una campaña en las redes que lo dejan temblando…

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