Hemos regresado a primera: oé, oé, oé. Todos contentos. Emotivo recuerdo para los pericos que se han ausentado en este año horrible y desconcertante y no han llegado a tiempo de ver consumado el ascenso. Quienes queremos creer en la trascendencia del alma pensamos que animarán al equipo sin descanso, la próxima temporada y por toda la eternidad, desde un graderío celeste.

Pero si hay alguien que está verdaderamente contenta con el retorno del Español a Primera es Perica de los Palotes. Y no porque sea aficionada perica o le guste el fútbol, no. Sino porque ya no la incomodaré más con la retransmisión de los partidos que disputan nuestros chicos. En efecto, este año en Segunda el RCDE se ha colado en casa a través del receptor TV. Han “echado” al Español por la tele, en abierto, muchas veces, y cada una de ellas llevaba consigo la airada protesta de la autoridad conyugal: “¿Otra vez partido? ¡Qué lata!… Estoy deseando que subáis a Primera para dejar de ver el fútbol dichoso”.

Y le acompaña la razón, pues una vez en la máxima categoría nuestro club pasa a formar parte de ese compacto pelotón sin el que los “grandes” no serían grandes y del que, a pesar de todo, se quieren desvincular mediante la creación de una liga continental, elitista y multimillonaria. Una suerte de casta selecta del balompié que los aficionados de los clubes modestos nos pasamos por salva sea la parte. En primera, a eso se refiere Perica de los Palotes, el RCDE no suscita el mismo interés y las informaciones referidas a nuestro club llegan a los medios con cuentagotas. Y, olvídense de partidos en abierto. Alguien me replicará que ya no se retransmiten partidos de Primera, salvo en los canales de pago.

No me encaja rascarme el bolsillo para ver fútbol, ni series o películas: ya nos sangran a impuestos para financiar esa bicha insaciable de las televisiones públicas (y semi-públicas, por subvención o inserción de publicidad institucional), y a todos los niveles, local (BTV), regional (TV3) y todo su séquito de canales, y anti-nacional (TVE), amén de 8TV (Grupo Godó, es decir, Barça TV) y otras. Y todas ellas me sobran.

Con todo, y desde la certificación del ascenso a Primera, han transcurrido unas cuantas semanas y comoquiera que los pericos no vivimos encerrados en una torre de marfil, en una burbuja aislada del mundo, se han producido un par de noticias que han puesto broche de oro a la temporada. Habrá quienes dirán, los puristas ultraortodoxos, que ellos sólo se fijan en el Español y que todo lo demás se les da una higa. En mi caso admito que, Español al margen, me mueven filias y fobias, como a casi todo hijo de vecino, y los éxitos de algunos me alegran y los fracasos de otros, también.

Me encantó que Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, y propagandista, entre otras cosas, de los “ejemplares regímenes democráticos” de la península arábiga, palmara en la final de la Copa de Europa, en la misma medida en que me entristeció que su equipo eliminara en semifinales al PSG de Pochettino. Más reciente es la satisfacción proporcionada por el Rayo Vallecano, modesto equipo de barrio, volteando una eliminatoria adversa en Montilivi, estadio de la franquicia gerundense del Barça. El Girona FC (de la ciudad de Gerona) y TV3 se las prometían felices tras el 1-2 favorable de la ida. Me comenta mi compañero de trabajo, y sin embargo amigo, Juan De Dios Asensio, que es el perico más perico que conozco, que el pasado domingo TV3 se pasó todo el santo día anunciando un especial sobre el previsible ascenso del equipo franquiciado. A eso le llaman vender la piel del oso antes de cazarlo. Qué pena de metraje echado a perder. Con lo bonita que es Gerona y toda su provincia. En fin, la vida es así.

Javier Toledano Ventosa.

Perico de Los Palotes.

Peñista en Doctor Gert.

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