Leo en LCD que el gobierno local considera tarea prioritaria vacunar a los jugadores del FC Barcelona, utilero incluido. Y que a los demás clubes, va de suyo, les den por donde amargan los pepinos. Vacunar a la culerada es pues, una cuestión de “mini-estado”, casi tan importante como abrir una embajadilla de pacotilla en Beluchistán o mandar al hiperespacio un nanosatélite pilotado por un “airgamboy” a cargo del sufrido contribuyente catalán.

Me ha sorprendido, y mucho, que ese preferente calendario de vacunaciones no incluya al entrañable Girona FC (de la ciudad de Gerona), que es el club llamado a ser el comparsa predilecto de la nomenclatura gubernamental (y de toda su cohorte mediática) para acompañar al Barça en los espacios deportivos de la tele. Es sabido que el RCDE no encaja en sus planes, bien sea por ese nombre que a más de uno le provoca la erisipela, por su trayectoria histórica o por la actitud de buena parte de su masa social refractaria al adocenamiento doctrinario dominante por estas latitudes. Resumamos este punto de una vez con el espíritu de las declaraciones en su día excretadas por el inefable Jaume Roures: Cataluña puede prescindir del Español. La pretensión del establishment es que el Barça lo cope todo…  recordemos aquella célebre sentencia de uno de sus más dilectos propagandistas, el “amontillado” Vázquez Montalbán: “El Barça es el ejército desarmado de Cataluña”. Y como mucho ha de quedar sitio para otro club en primera, siempre que no suponga una enmienda a la totalidad a los “valores” que representa el club culé, y para esa función subalterna, de mamporrería futbolística e institucional, nadie mejor que el Girona FC (¿De qué ciudad?). 

Ahora bien, no es la del COVID-19 la vacuna que precisan plantilla, directivos y staff técnico del citado club. Salta a la vista que lo suyo es un chute, un antídoto, por vía parenteral, para combatir esa suerte de “promocionitis” galopante que aqueja a la escuadra gerundense. Con esta última, eliminado por el Rayo Vallecano en Montilivi, ya no sabe uno cuántas promociones ha desperdiciado en los últimos años… ¿Tres, cuatro?… Promocionitis: grave afectación del sistema nervioso central que se enseñorea de toda una plantilla de futbolistas al afrontar el duelo decisivo y que se manifiesta mediante la relajación de los esfínteres y una incontrolable y productiva evacuación para la que no hay contención posible.

Para mí tengo que al Girona FC lo que mayormente le interesa es una suerte de pócima a lo Obelix y Asterix, cocinada por el bueno de Panoramix, el druida de la levantisca tribu gala, para afrontar con garantías de éxito esa fase decisiva de la competición que se le da como el culo… y que se ande con ojo, que ya han pasado muchos trenes por delante de sus narices y no siempre está uno en el andén para subirse en marcha. Ahí tenemos el ejemplo de un grande para demostrarlo, el Real Zaragoza… que transcurren los años en blanco y se entra en una inercia de malos resultados, campañas discretas y afición desmotivada… y te metes en un lío fenomenal y descubres que te queda más a mano el descenso a 2ª B que el retorno a Primera. Que es un purparlé, pues tengo el mismo interés en que suba el Girona FC que en las pautas nutricionales (medioambientalmente sostenibles e inclusivas desde una perspectiva de género) divulgadas por el ministro (sic) Alberto Garzón, una de las mentes más preclaras del actual gobierno.

Javier Toledano Ventosa.

Perico de Los Palotes.

Peñista en Doctor Gert.


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1 COMENTARIO

  1. Me temo que fueron a por Testiculina a la farmacia pero no se la vendieron.
    El Gerona o Girona no existe. Mire su historial, es un equipo de barrio. El auténtico grande de esa provincia es el Figueras o Figueres como le guste. Este equipo ampurdanes con escasos recursos y un vistoso estadio ahora entrenado por el perico Moisés Hurtado en poco tiempo compartirá en la misma categoría que los susodichos.

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