Mauricio Pochettino está pasando unos días de merecido descanso en su Argentina natal, después de dejar de forma inesperada el banquillo del Tottenham Hotspur londinense. El mito espanyolista ha aprovechado como buen hombre de fútbol, además de siempre fiel a sus orígenes y sus sentimientos, para presenciar en vivo y en directo el encuentro disputado el pasado domingo en el estadio Marcelo Bielsa.

Mauricio que recibió en la zona noble del estadio una placa de honor y una camiseta conmemorativa con su nombre, estuvo acompañado además por su hijo Sebastián Pochettino que con toda seguridad disfrutó de lo lindo junto a su padre pese a la derrota por 2-3 de su querido Club Atlético Newell’s Old Boys contra siempre correoso y difícil River Plate.

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