El pasado jueves 8 de octubre se cumplieron 9 meses de la llegada de José María Duran a la Dirección General del Club. Tras este tiempo de gestación, el nuevo directivo alumbra a una hermosa criatura, un Espanyol líder en la jornada 5ª. Pero la germinación ha sido de las más tortuosas que se recuerdan.

José María Duran aterrizaba del Euro Getafe para poner fin al despiporre que se vivía en el Club y se dio de bruces con la peor crisis sanitaria de los últimos 100 años. Todo se desmoronaba y el equipo no fue una excepción. Llegó con nuevo entrenador y tres buenos futbolistas que mejoraban en mucho el plantel que había pero las urgencias no acabaron bien. Mucho se ha criticado este verano la cierta facilidad con la que se podían ir RDT, Cabrera y Embarba pero todos siguen aquí. También ardió el españolismo con ciertas renovaciones, pero éstas se han mostrado estrategia de la complicada situación. Sólo valía pensar en el tramo final de la Liga, luego ya se vería. Se puso toda la carne en el asador. Estrategia barata si permanecías en la categoría… más desastre si bajabas. Aún y con el resultado último, siendo valiente en la desesperación del objetivo, sí se han podido asumir las rescisiones que el sentido común pedía.

El daño que causó Rufete & Asociados fue de tales proporciones que ni Supermán hubiera logrado un final feliz. Este cierre de mercado hemos comprobado como nos jugamos el sueño europeo primero y la salvación después con diez jugadores que han colgado las botas, que no han encontrado equipo y que se han ido a clubes de categorías inferiores.

Pero tras la crisis sanitaria viene la económica y José María Durán ha demostrado que ha sabido manejar el timón en medio de la tormenta financiera perfecta. El Espanyol que se encontró rozaba los 100 millones de ingresos. En semanas se dejaba de ingresar todo por abonos y entradas, mucho por publicidad y se perdía aproximadamente el 50% de los derechos de televisión. Para calentar más el infierno se tenían que recortar -en sólo 3 meses- cerca de 40 millones los salarios y se ha conseguido.

Equipos de los llamados grandes están sufriendo lo inimaginable. Real Madrid y Valencia no se han gastado ni un euro. Los vecinos declaran pérdidas de 97 millones, han regalado jugadores a sus rivales de Champions y llaman a los sindicatos para recortar nuevamente sueldos, oficinistas incluidos. El mercado se ha reducido a niveles de hace casi una década para todos y los que descienden son las grandes víctimas económicas.

En este escenario dantesco, la Dirección General del Club se ha movido francamente bien. Ha aguantado el tirón -logra la deseada Operación Roca- y consigue reforzar a un equipo ya de por si mejor sobre el papel que el resto de clubes de la Segunda División. A todos nos faltaría un delantero más, pero todos hubiéramos firmado esta plantilla en agosto. Algunos opinarán que el hundimiento del mercado por culpa del Coronavirus ha sido el mejor gestor para mantener al equipo, pero si miras atrás y te acuerdas de los antiguos Gestores te entra la risa.

En el Club donde nunca pasaba nada y se acusaba de poca ambición se renuevan no sólo jugadores y técnicos sino utilleros, direcciones de comunicación, marketing y hasta organizadores de la cantera. En algunos casos no estaremos de acuerdo o echamos en falta nombres en esas salidas, pero lo cierto es que la tensión de la eficiencia y la reversión de los malos resultados han llegado a todos los estamentos del Club.

Si los pericos demandamos cambios, tensión, organización, estabilidad y resultados esa es la criatura que nos pare José María Durán en el puente de la Hispanidad. Esperemos que crezca sana y fuerte.

Tomás Guasch Llovensà

Soci 4.270 i Accionista.


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