Sí, totalmente cierto, escribir estas líneas ahora es oportunista, pero, ¿quién no lo ha sido nunca? Además de que parece ser la única forma para poder encajar los golpes después de la dinámica tan negativa que arrastra el club en los últimos años. Si no es por una cosa es por otra, pero al final siempre sale a relucir lo peor de todos nosotros. Vivimos en una realidad paralela a la del club y jugadores.

Tenemos al Espanyol por adicción y la solución para renunciar a ello no es fácil. Ojalá tuviera un botón para poder desaparecer o desentenderme de ello. También serviría para que las derrotas o la desidia no dolieran como lo hace. La realidad es la que es y los pericos siempre pensamos por y para ello. Éste es el verdadero motivo por el que decido opinar sobre el trancurso de la temporada. No tengo la verdad absoluta ni pretendo tenerla. Es mi manera de ver las cosas y lo que pienso en estos instantes.

El problema es de base, estructural. Falta mentalidad. El Espanyol es un club que vive fuera de onda y confundido. Es incoherente en su manera de ser. Paga sueldos de UEFA a jugadores (siempre generalizando) que están demostrando ser mediocres. Los datos hablan por sí solos. Con la peor temporada de la historia del club en su haber. ¡Qué gran palmarés! Viven en una burbuja (esto es culpa nuestra) y se creen que realmente son mejor de lo que demuestran. El fenómeno ha llegado a la prensa, a las aficiones rivales y a los equipos contrarios. Los comentarios ensalzando a la plantilla son un dardo envenenado. Alimentan la mentira. Dicho esto y aunque sea contradictorio con lo escrito con anterioridad sigo pensando que subiremos. No sé si por nuestro mérito o por demérito de los rivales.

Quiero pensar por mi bien, que esta opinión no está sesgada por la remontada del Rayo Vallecano en el RCDE Stadium. De no haberse producido dicha derrota el artículo se hubiese escrito otro día. Desde que participo en ‘Món Perico’, cada viernes, reitero que estamos arriba en la tabla por el ‘bajo nivel’ ofensivo de la Liga Smartbank. Seguramente estaré equivocado y hay muchos más factores para estar luchando por ascender de manera directa, pero así lo veo.

Creo que necesitamos hacer una fuerte autocrítica como afición, yo el primero. No podemos destruirlo todo a cada partido, pero sí debemos ser conscientes de la exigencia que merece el Espanyol. No pienso que Vicente Moreno sea el culpable, aunque acepto todas las opiniones. Es lo bonito del fútbol, la diversidad y maneras de ver las cosas. Han pasado cinco entrenadores en las últimas dos temporadas y…¿ninguno da con la famosa tecla? El problema va mucho más allá y es evidente que la figura de Rufete queda muy tocada. No entiendo la decisión de mantenerlo al frente de la dirección deportiva. ¿Qué ha visto José María Durán en él? Esto da para otro debate.

Tampoco comprendo ese afán de creernos más de lo que somos. Las peleas por Twitter con otras aficiones y la rivalidad ‘artificial’ con el Girona. Estas cosas nos hacen más daño del que pensamos porqué siempre salimos malparados. Hay que quererse un poco más. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?.

En definitiva, debemos mantener un nivel de exigencia alto para crecer y volver más fuerte. No me valen palabras vacías. El respeto a la institución no se gana con un par de publicaciones en las redes sociales mostrando afecto al club que te paga. El respeto se gana a base de buenas actuaciones. No podemos ensalzar a un jugador por dos buenos centros y un gol. Se trata de mucho más. Sí, vivimos en una realidad paralela.


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