Un partido diferente, un derbi siempre es un partido distinto e imprevisible. El Espanyol además llegaba al Camp Nou con los mismos puntos que su eterno rival. Enfrente el Barça de Xavi, toda una incógnita en el debut del nuevo entrenador culé. El ambiente previo al partido fue especial por la motivación extra de los azulgranas con el cambio en el banquillo y por el aliciente de no verse superados por el Espanyol.

Vicente Moreno planteó un partido de control, introduciendo a David López junto a Yangel Herrera en la medular. El capitán perico se incrustó entre centrales cuando el Barça tenía el balón. Una táctica arriesgada, ya que al robar el esférico era más difícil salir con peligro.

La primera aproximación del partido corrió a cargo de los locales. Un tímido disparo de Depay bien parado por Diego López. El Espanyol lo intentó a través de las contras, sobre todo, gracias a la velocidad de Pedrosa y al buen hacer de RDT bajando balones y oxigenando al equipo.

El guion del partido fue el esperado tras los primeros minutos. El Espanyol aguantó bien las embestidas de los azulgranas, pero le faltó chispa y profundidad en ataque.

El segundo tiempo arrancó con la misma tónica. Los de Vicente esperaron agazapados al error del Barça, pero en una decisión incomprensible y más en época de VAR. Cabrera entró a Memphis Depay, tocó balón pero el árbitro considero adecuado regalar un penalti a los de Xavi Hernández.

El equipo tiro de épica en los últimos minutos gracias a un inspirado Raúl de Tomás, quien envió dos balones a la madera. Vicente intentó revolucionar el partido con las entradas de Wu Lei y Dimatta. El delantero belga y el chino tuvieron dos oportunidades manifiestas de conseguir gol.

Un año más cayendo en el Camp Nou. Sea con árbitros


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