Es solo un hombre, como tantos otros, que tardó algo en encontrar su verdadera vocación. No porque se haya sentido perdido si no todo lo contrario, por llevar toda su vida persiguiendo sueños.

Natural de Barcelona, nació en el seno de una familia humilde y muy trabajadora. Sus padres se dejaron el alma regentando un bar en la ciudad condal y a pesar de las muchas horas de dura dedicación al trabajo llegaron a formar una hermosa familia numerosa. Probablemente de ellos hereda su incansable dedicación al trabajo. No fue el mayor ni tampoco el pequeño por lo que ocupando un lugar entre los medianos creció rodeado del amor de una familia tradicional.

No fue nunca conformista y siempre creyó en sus propias reglas. Trabajador de la noche barcelonesa y boxeador en su tiempo libre se ganó merecida fama entre los de su generación tras alguna sonada victoria de la época.

En alguna modesta ocasión ha contado sus principios en el fútbol y aunque llegó a hacer sus pinitos en el fútbol base del RCD Espanyol nunca fue un niño de los que sueña con ser futbolista, él soñaba con cambiar el mundo.

Con ciertas ganas de alejarse ya del ocio nocturno, y coincidiendo con la oportunidad de ayudar a un amigo que tenía un problema con un piso que le habían ocupado, su cabeza empezó a diseñar cómo poder echarle un cable. Su mente se activó en busca de una fórmula que acabó siendo la fórmula magistral de recuperación de viviendas a sus legítimos propietarios sujeta a la legalidad.

En su cabeza había nacido su mayor tesoro, la empresa líder en el sector de la desocupación. Años de intenso trabajo y aprendizaje, años a sus espaldas de cansancio, agotamiento mental y más de cinco mil casos atendidos que a día de hoy le permiten presentarse donde sea como el orgulloso fundador de Desokupa.

Ha invertido su coraje y sus ganas de alcanzar metas, ha sacrificado muchas horas de sueño, muchas noches fuera de casa, cambio de hábitos de vida, aprender legalidad, fiscalidad, dirección, derecho y a la vez liderazgo. Una de las claves de su éxito ha sido rodearse del gran equipo humano del que a día de hoy presume siempre que tiene oportunidad. Obviamente ser un buen líder no es lo que le ha supuesto mayor esfuerzo porque lo llevaba de serie.

Y llegado este punto podría parecer que Daniel Esteve encontró su verdadera vocación en esto pero lo cierto es que no, se desvive por su empresa porque es lo que comúnmente llamamos un currante nato. Ayudando en aquella ocasión a su amigo se cruzó con su pasión pero no con su vocación. Su vocación estaba oculta tras la decisión de ayudar.

Así es él y así es feliz: ayudando a cambiar el mundo como siempre había soñado. Su felicidad no pasa por el número de desocupaciones que acumula. Daniel Esteve es feliz cada vez que su empresa le brinda la oportunidad de poder ayudar desinteresadamente a familias que lo necesitan.

Coger de la mano hasta el final de forma solidaria a personas que ni si quiera se lo han pedido hace que sienta que con su granito de arena el mundo vale un poco más la pena. No pretende que la gente se quede con su discurso si no con el ejemplo.

No lo descubrió solo, mucho tuvo que ver un pequeñajo con mucho desparpajo.

Alberto llegó a Barcelona y a la vida de Dani a principios de 2019 y vino para quedarse.  Enfermo de cáncer encontró en Dani a ese colega que si fueras pequeño te acompañaría a cualquier sitio en busca de un tesoro marcado en un mapa de vete tú a saber dónde. Se convirtieron en aliados inseparables y fue ese, su pequeño colega, el que supo cómo mostrarle su verdadera vocación.

Ese granuja se cruzó en su vida mientras él tenía sus primeras experiencias emocionales prestando su ayuda. Siempre antes había querido defender muchas causas: niños, animales, maltrato, abuelos, comedores sociales, etc … Daniel Esteve en ese momento ya había constituido la Asociación 5 Causas.

Alberto dio luz a su vocación, probablemente eso fue lo que hizo que el lazo entre ambos fuera más fuerte.  Cuando eres pequeño tienes miedo a la oscuridad y de adulto da mucho miedo ir hacía la luz. Mientras a ojos de cualquiera se podía interpretar que él ayudaba a un niño enfermo, la verdadera ayuda le llegaba a él de la mano del pequeño guerrero malagueño. Su maravillosa sonrisa y su alma traviesa e ingeniosa iluminaron a Dani haciéndolo víctima del amor más desinteresado que puede existir.

Alberto tenía una misión y el tiempo no jugaba a su favor para poder cumplirla, y aunque les separaban muchos kilómetros, siempre supo como mantenerse cerca de él y de su corazón mientras vivía entre Barcelona y Málaga debido a su tratamiento.

Al lado de Alberto se sentía el hombre que siempre quiso ser y que hoy en día es. Entre secretos, confesiones, bromas, risas y mucho cariño los dos colegas se hicieron promesas. Alberto era un niño muy listo, supo como hacerle prometer que siempre seguiría ayudando a los demás aun cuando él no estuviera, garantizándose así que Dani no faltaría jamás a su promesa porque es un hombre de honor y palabra.

Daniel Esteve en la actualidad es fundador de Desokupa y de la Asociación Alberto 3 Huevos (antigua Asociación 5 Causas a la que cambió el nombre en su honor) y se dedica, entre tanto trabajo, a cumplir las promesas que le hizo a su pequeño colega que desde arriba le sigue inspirando para sentirse cada día siempre fuerte. Más que un pacto de amigos, fue un pacto entre almas.

Carla Vidal

Madre y espanyolista

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